EXPRIMIENDO LA NARANJA

¿Qué tienen en común el nuevo logotipo de Intel, un desfile de modas, la inauguración de un restaurante de autor y el lanzamiento de la última película del Universo Marvel?


El nuevo logotipo de Intel (o de cualquier otra empresa), la nueva colección de cualquier casa de modas, el nuevo restaurante de Gastón Acurio y la película “Avengers: Endgame”, todos forman parte de lo que se conoce como “economía naranja”.

Si bien para mucha gente este concepto es todavía invisible, estos últimos años se ha comenzado a hablar mucho sobre la llamada economía creativa, o – como mencioné antes – economía naranja.

Esta denominación, que refiere a lo que siempre hemos conocido como industria creativa y cultural, se debe al libro que – en septiembre de 2013 - publicaron el actual Presidente de Colombia – Iván Duque Márquez – y su, también actual, Viceministro de Creatividad y Economía Naranja – Felipe Buitrago Restrepo – titulado “La economía naranja: una oportunidad infinita” (disponible en el sitio web del BID, ya suma más de medio millón de descargas[1]).

¿Qué debemos saber sobre la economía naranja? ¿Podemos esperar que se convierta en la gran impulsora del crecimiento económico Latinoamericano?

Como trabajo en la industria hace más de quince años, puedo compartirles algunas ideas.

PARTICIPANTES NARANJA

En la economía naranja podemos incluir a los emprendedores, empresarios (aunque a muchos no le guste el título) y otros participantes (actores) de la industria creativa y cultural. Las actividades que engloba la economía naranja incluyen el diseño (en todas sus especialidades), el teatro, el cine, la música, el turismo, el desarrollo de software y todas aquellas disciplinas que utilizan la creatividad como recurso y/o insumo principal.

Podemos incluir también actividades como la gastronomía, pero con una salvedad. Podríamos considerar dentro de la economía naranja a la cocina de autor, pero no a los emprendimientos gastronómicos tradicionales. El mismo caso refiere a la moda, diferenciando entre el diseño de autor y los emprendimientos tradicionales de comercialización de indumentaria. En ocasiones, ese límite podría llegar a ser un poco difuso (al menos para los que se asoman por primera vez en el tema).

Si bien la economía naranja incluye, como he mencionado, a la industria creativa y a la industria cultural, voy a marcar algunas diferencias fundamentales entre ellas. Estas diferencias aparecen, por ejemplo, en la orientación de su trabajo y su contraparte, así como en la fuente de sus ingresos.

Estas características nos permitirán entender la diferencia en la calidad del jugo.

PROVEEDORES DE SERVICIOS VERSUS ARTISTAS

Mientras la mayoría de los emprendedores creativos son proveedores de servicios y trabajan respondiendo a pedidos de clientes, los emprendedores culturales se consideran a sí mismos como artistas y sus propuestas no responden a pedidos de clientes sino a i