Guerra improvisada a los plásticos

September 25, 2018

La ciudad de Quito se suma a las iniciativas municipales para reducir el uso de plástico. Los reguladores locales, sin embargo, plantean lineamientos obligatorios para cambiar el comportamiento de los ciudadanos —que pueden afectar al comercio—, en lugar de aplicar un esquema amplio de incentivos.

 

El 6 de septiembre, la concejal Daniela Chacón presentó a la Comisión de Ambiente del Distrito Metropolitano de Quito el “proyecto de Ordenanza que elimina progresivamente el consumo de plásticos de un solo uso en el Distrito Metropolitano de Quito”. Con esta propuesta, Chacón y quienes la respaldan confirman la importancia del debate sobre el uso de productos plásticos en la ciudad.

 

El proyecto de ordenanza expresa que “con una política a nivel municipal que incentive una cultura ciudadana amigable con el medio ambiente y que al mismo tiempo ofrezca incentivos económicos viables para la industria del plástico y los supermercados, el municipio tendrá un éxito considerable en el mediano y en el largo plazo que favorecerá al medio ambiente en la ciudad”.

 

El proyecto en cuestión tiene como finalidad:

 

a) desarrollar un marco jurídico que defina acciones para reducir, minimizar y eliminar progresivamente el uso de plásticos de un solo uso;

b) estimular la producción y consumo de bienes sustentables por parte del sector privado, economía popular y solidaria y ciudadanía;

c) fomentar a los productores, fabricantes y usuarios de plásticos de un solo uso a minimizar su consumo, promover el uso de bolsas reutilizables, y buscar la sustitución de plásticos de un solo uso por aquellos amigables con el ambiente; y

d) prevenir y disminuir el impacto ambiental adverso derivado del uso indiscriminado de plásticos de un solo uso, así como el volumen de éstos en las cadenas de producción, prestación de bienes y servicios y disposición final.

 

Análisis finalidad A

 

Es preciso mencionar que el proyecto establece la creación de un consejo consultivo de gestión de residuos sólidos conformado por “tres representantes del sector empresarial de la producción con plásticos y de la economía popular y solidaria, tres representantes de la academia y tres representantes de los recicladores organizados”.  Entendemos que con esta medida puede existir un gasto burocrático adicional que estaría a cargo de diseñar estrategias y procesos comunicacionales, normativos y de incentivos para reducir efectivamente el uso de plástico. Dicho consejo también estaría a cargo de la evaluación anual a las políticas implementadas a partir de esta ordenanza y, de ser el caso, la emisión de recomendaciones para mejorarlas.

 

En otras palabras, este consejo será el responsable de alcanzar el objetivo propuesto en el proyecto de ordenanza. Sin embargo, el proyecto de ley no establece acción concreta alguna para la erradicación de los plásticos de un solo uso, salvo la creación de este consejo.

 

Análisis finalidad B

 

Con el fin de incentivar el consumo y producción de bienes sustentables, el proyecto propone —es decir, obliga— que el sector privado:

 

a. promueva el uso responsable y racional de bolsas plásticas de un sólo uso y concientice sobre su impacto en el cuidado del ambiente entre sus clientes y la cadena de valor;

b. ofrezca a la venta bolsas reutilizables;

c. cuente con un sistema de recepción de residuos de bolsas plásticas de un sólo

uso a disposición del consumidor para promover su reciclaje;

d. gestione los dispositivos de recepción de bolsas plásticas de un sólo uso de

forma ambientalmente adecuada; y

e. desarrolle acciones tendientes a minimizar el uso de las bolsas plásticas de un sólo uso.

 

El punto más pragmático es el inciso b, acción que en diversos supermercados del país y de la ciudad ya se la realiza.  Además, en los antecedentes del proyecto, se reconoce el esfuerzo de empresas como El Rosado, De Prati y Supermaxi al utilizar fundas biodegradables. La empresa privada se preocupa por el impacto ambiental y ha trabajado para minimizarlo, ¿es prudente obligarlos a que hagan lo que ya hacen? O ¿es más conveniente incentivarlos para que desarrollen más iniciativas amigables con el ambiente?

 

Análisis finalidad C

 

Esta finalidad resulta contradictoria. Se solicita a los productores, fabricantes y consumidores de plásticos de un solo uso “minimizar su consumo, promover el uso de bolsas reutilizables, y buscar la sustitución de plásticos de un solo uso por aquellos amigables con el ambiente”. Es decir, si soy productor de plástico de un solo uso, el municipio me solicita que vaya en contra de mi propio negocio.

 

Análisis finalidad D

 

En este punto, como parte de la prevención y minimización el impacto ambiental, se establece en las disposiciones generales que la municipalidad deberá reducir la adquisición de plásticos de un solo uso y que “cada dependencia deberá tener mecanismos y acciones para reciclar y reusar los elementos de plástico que disponga”.

 

Este campo, es de hecho, en el que más capacidad tienen los reguladores para intervenir y celebramos que las autoridades prediquen con el ejemplo. Ahora bien, es preciso monitorear que las alternativas al plástico de un solo uso resulten prácticas y un ahorro a largo plazo, es decir, que no represente mayor gasto para los contribuyentes (ver punto 1).

 

Lo rescatable

 

Como parte del proyecto de ordenanza, en el artículo 20, se establece que "las entidades que se sujeten a lo establecido en la presente ordenanza podrán acceder a los incentivos que se desarrollan bajo el programa Distinción Ambiental ‘Quito Sostenible’" (ver punto 2)

 

De igual manera se establece que la municipalidad “podrá otorgar la concesión o ampliación de incentivos o beneficios de naturaleza tributaria a las empresas o industrias dedicadas a la elaboración de productos plásticos de un solo uso, emprendimientos que sustituyan plásticos de un solo uso o promueva acciones o productos mediante reciclaje o la reutilización de estos materiales, recibirán una concesión tributaria entre el 25% y el 50% de todas las obligaciones tributarias que tengan con la municipalidad por un periodo de 5 años.”

 

Conclusión

 

El proyecto de ordenanza, si bien puede ser considerado como positivo, no establece claramente los mecanismos para la eliminación del uso de plásticos de un solo uso. Esto podría conllevar a que el consejo propuesto imponga reglamentos o políticas que resulten perjudiciales hacia las empresas (ver ordenanza propuesta en mayo) o incrementen las barreras de entrada para nuevos negocios.

 

Adicionalmente, con este proyecto, el municipio debería destinar el financiamiento necesario para “garantizar” el cumplimiento de la ordenanza lo cual genera diversas dudas:

 

  1. ¿Se encuentra el municipio en capacidad de financiar la ordenanza y las propuestas que surjan por parte del consejo?

  2. Reducir el consumo de los productos plásticos de un solo uso es un hábito que los quiteños adquiriremos con el tiempo. Sin embargo, ¿es competencia del municipio o de los actores que participan del mismo?

  3. ¿En qué estado se encuentran los proyectos que pretenden reemplazar los plásticos de un solo uso? ¿Contamos con la capacidad privada para hacerlo? En los antecedentes, Chacón expone el estado del problema, pero lo ordenanza no da la solución.

  4. ¿Conocemos el impacto ambiental o económico de las alternativas propuestas en el proyecto de ordenanza? (Bolsas de tela o de cartón - ver punto 1)

 

Un proceso serio para proponer alternativas y la sustitución de productos que han simplificado la vida de muchos debe contar y analizar las preferencias de los actores y no entorpecer las interacciones entre estos. Además, queda en entredicho las verdaderas intenciones de este proyecto, que dejan más interrogantes que certezas, en momentos previos a la oficialización de candidaturas seccionales, entre ellas, el municipio de Quito.

 

Lo que pretende esta propuesta es similar a lo que varias ocasiones se ha intentado lograr con el modelo de sustitución de importaciones, equilibrar la balanza comercial o la matriz productiva mediante ley. En este caso no se busca imponer la producción, pero si modificar el comportamiento tanto de productores como de consumidores mediante ordenanzas, sin preguntar si quiera que tan conscientes somos del daño que podemos infligir en el ambiente si usamos productos plásticos de un solo uso.

 

¿Hemos preguntado qué es lo que quiere el consumidor? ¿Cómo podemos facilitarle la vida al productor? ¿Cómo podemos potenciar y masificar las acciones que llevan a cabo empresas como La Favorita, El Rosado y otras? En lugar de moldear las acciones de los ciudadanos a través de imposiciones, el municipio podría ser el motivador para que estas empresas y otros actores generen ideas más creativas y efectivas para lograr resultados sostenibles, sin afectar a terceros.

 

 

 

1) https://www.youtube.com/watch?v=IoCL7nKCwtc

2)http://www.quitoambiente.gob.ec/ambiente/index.php/buenas-practicas-ambientales/distincion-ambiental-metropolitana-quito-sostenible

 

 

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