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Ecuador y la eterna “D”

Acuerdo único con tenedores y reformas económicas urgentes asegurarían recuperación

El pasado viernes 17 de abril de 2020, el Ministerio de Economía y Finanzas, anunció que fue aprobada la Solicitud de Consentimiento para diferir los pagos de los intereses de la deuda hasta el 15 de agosto de 2020. En virtud de ello, $811 millones serían liberados para poder enfrentar la emergencia sanitaria del COVID-19.


El primer mandatario Lenin Moreno, mediante su cuenta en redes sociales, anunció: “Los tenedores de deuda confían en Ecuador”. Asimismo, agregó que los acreedores han aceptado renegociar la deuda. Por su parte, la Cartera de Finanzas, manifestó que esta actuación se dio gracias a que el país realizo el pago de capital efectuado en marzo.


Para el director del Observatorio Económico de Ecuador Libre, Jorge Gallardo, “la deuda con los tenedores de bonos ecuatorianos, emitidos a plazos cortos y a altas tasas de interés debía ser reestructurada”. Para ello, el gobierno debe sentarse a renegociar la deuda a través del Club de París, teniendo como invitado a China y con el apoyo explícito del FMI.


Guillermo Avellán, economista y catedrático, señala que el Ecuador arrastra por once años consecutivos un déficit fiscal, falta de ahorro público, bajo nivel de reservas internacionales, dificultad para acceder a financiamiento internacional y una deuda externa insostenible. De igual manera, indica que las proyecciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), apuntan a que “la economía ecuatoriana se contraería en 6,3% y la tasa de desempleo aumentaría a 6,5% al cierre de 2020”.


En el marco de estas apreciaciones para reestructurar la deuda, desde el think tank liberal: Ecuador Libre, se argumenta que al reducir el servicio de la deuda –que resulta ser muy onerosa bajo los términos actuales–, se debe:


  1. Realizar una sola propuesta general para todos los tenedores de bonos soberanos, de manera que, se respete la cláusula “pari passu” y se den las mismas condiciones a todos los bonistas.

  2. Se deben realizar tres reformas económicas urgentes: una nueva normativa laboral, una nueva política de precios a los combustibles y nuevas reglas macrofiscales.


Cumpliendo estas directrices, la economía se podrá recuperar más rápidamente y se asegurará la sostenibilidad de la deuda a futuro. Además, significaría un “alivio entre $1.400 y $1.600 millones durante un año, lo cual representaría al menos el 50% de los intereses que se deben pagar a los acreedores internacionales en 2020”, aduce Ecuador Libre. El saneamiento de las cuentas públicas permitiría también la apertura de nuevas líneas de crédito de organismos multilaterales, los cuales blindarían a la dolarización.


Finalmente, Guillermo Avellán, hace un llamado al gobierno para que actúe ágilmente y aproveche las circunstancias extraordinarias: la afectación por el COVID-19, la apertura a colaborar con instituciones multilaterales y los errores de China en el manejo de la crisis sanitaria. Estas, comenta Avellán, son propicias para una reestructuración integral de la deuda externa.

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