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Galápagos: bajo radar pesquero

El frágil ecosistema marino de las islas se encuentra en peligro

El archipiélago de Galápagos, en el que el científico inglés Charles Darwin se basó para elaborar su teoría del origen de las especies y que en 1978 fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO –siendo el primer lugar del mundo en adquirir este título-, es el hábitat de casi dos mil especies endémicas y, además, sitúa a una de las reservas marinas más grandes del planeta.


Las “Islas Encantadas”, como eran llamadas por los navegantes del siglo XVI, se ubican en el Océano Pacífico a 972 km (525 millas náuticas), al oeste de la costa de la República del Ecuador. De acuerdo a la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de 200 millas protege las riberas continentales ecuatorianas, como también la región insular. Sin embargo, entre ambas queda un corredor correspondiente a aguas internacionales.


En las últimas semanas, se han encendido las alertas por la presencia de una flota de 260 barcos pesqueros, principalmente de procedencia china –también habría barcos con bandera de otros países–, cerca de la Zona Económica Exclusiva Insular y la Zona Económica Exclusiva Continental, poniendo en grave riesgo el frágil ecosistema marino de Galápagos, en el que muchas especies ya se encuentran en peligro de extinción.

Imagen 1 | Localización de la flota pesquera y demarcación de las ZEE, publicada por la Cancillería ecuatoriana


El viernes 24 de julio, la Cancillería del Ecuador publicó un comunicado en el que manifestaba que “ha hecho conocer a China que protegerá” la ZEE en el Océano Pacífico. Además, el canciller Luis Gallegos, declaró que “Ecuador hace respetar sus derechos marítimos sin diferencia de banderas”. La Armada se encuentra en vigilancia por si se violaran las aguas territoriales ecuatorianas en algún momento.


Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China expresó que el país es responsable de la industria pesquera y que otorga gran importancia a la protección de recursos marinos y ambientales. Además, declararon que sus embarcaciones están operando de manera legal fuera de la ZEE.


Posteriormente, el lunes 27 de julio, el presidente Lenin Moreno anunció la conformación de un equipo público-privado para diseñar una estrategia de “protección de las islas Galápagos” y el “respeto de sus recursos marítimos”.


El equipo estaría encabezado por el exalcalde de Quito Roque Sevilla y la exministra de Ambiente Yolanda Kakabadse, ambos poseen una amplia y reconocida trayectoria de trabajo en materia de conservación ambiental.


Asimismo, el ministro de Defensa Oswaldo Jarrín aseguró que “este año concluirá la investigación en la cordillera submarina Carnegie y que se avanza en la investigación de la cordillera submarina Cocos” –para ampliar la plataforma continental a 350 millas náuticas y “evitar flotas pesqueras extranjeras en el corredor de aguas internacionales”–. De igual manera, el ministro aclaró que “ni un solo barco chino o de otras nacionalidades ha entrado en la ZEE ni insular ni territorial”.


Las 350 millas de plataforma continental son reconocidas por la Convención del Mar (Convemar). Los países miembros tienen 10 años para pedir esta extensión a partir de la adhesión a la convención, una vez que se realicen los respectivos estudios técnicos y científicos. Al Ecuador solo le quedarían dos años para hacerlo.

Imagen 2 | Mapa de áreas marítimas que permitirían cubrir la extensión de la plataforma continental, publicado por El Universo


Esta no es la primera vez que se de una incursión pesquera extranjera que vulnere el ecosistema marítimo –el cual cabe mencionar, también ha sido afectado durante años por pescadores ecuatorianos–.


En 2017, de acuerdo a un informe publicado por Diario Metro, la armada capturó un barco chino con 300 toneladas de pesca ilegal, entre ellos había: tiburones ballena, tiburones martillo y tiburones sedosos (ambas especies en peligro de extinción).


Las aguas de Galápagos albergan más especies de tiburones que ninguna otra en el mundo. En 2018, se registraron 190 buques pesqueros chinos en los alrededores de las islas. Entre marzo y abril del año pasado, una flota china se ubicó cerca de Galápagos para, igualmente, ejecutar labores de pesca.


En 2019, cuando también acaeció un hecho parecido por la presencia de barcos pesqueros chinos al filo de la reserva marina, el empresario y ecologista Roque Sevilla argumentó que debía reforzarse conversaciones para conformar una alianza entre Colombia, Panamá Costa Rica y Ecuador, con el fin de proteger un triángulo de mar en común.


Este “triangulo” al que Sevilla se refiere, lo conforman las cordilleras submarinas que parten desde las islas Galápagos que pasan por la isla de Cocos en Costa Rica y que vinculan a los espacios marinos de los cuatro países. Sin embargo, hasta el momento las conversaciones no han llegado a ningún acuerdo.


En ese sentido, este miércoles 29 de julio, Ecuador convocó a una reunión a los países de la Comisión del Pacífico Sur, conformada por Colombia, Perú y Panamá –este último en calidad de observador–, para “analizar la presencia de los buques pesqueros de varios países cerca de Galápagos”.


Tarsicio Granizo, director de la WWF en Ecuador, afirma que los alrededores de Galápagos conforman una zona atractiva para los pescadores, puesto que, es “un semillero de pesca, un semillero de especies”.


Igualmente, Granizo insiste en que el Ecuador debería liderar una posición regional para presionar sobre la formulación de reglamentación para que la pesca en altamar sea sostenible.


Uno de los peligros que supone especialmente la pesca china, según Granizo, es el método usualmente empleado por estas flotas pesqueras, ya que, utilizan una “línea enorme de varios kilómetros de largo con varios anzuelos” las cuales pueden entrar en la ZEE, aunque el barco esté afuera.


El abogado y analista político Carlos Estarellas, manifiesta que, ante conflictos en caso de una intromisión de la flota en soberanía ecuatoriana, la Convemar estipula cuatro instancias a las cuales se puede recurrir:

  1. Comisión de conciliación.

  2. La aplicación del Tribunal Internacional del Derecho del Mar.

  3. Plantear una demanda ante la Corte Internacional de Justicia.

  4. Asistir a un tribunal arbitral.


Sin embargo, Estarellas precisa que, durante el gobierno de Rafael Correa, el Estado ecuatoriano presentó “reservas” –lo que en Derecho Internacional Público se entiende como una declaración por la que un Estado, parte de un tratado multilateral, excluye de sus compromisos ciertas disposiciones del tratado–, con respecto a la comisión de conciliación y a los tribunales arbitrales; pero “sí se podría recurrir al Tribunal Internacional del Mar o demandar en la Corte Internacional de Justicia”.


De acuerdo con un reportaje realizado por el portal periodístico 4Pelagatos, los navíos chinos ya han agotado los recursos de los mares de Asia y África –donde se suministra la mayoría de la pesca irregular–. Incluso, el gobierno chino hace “acuerdos oscuros con gobiernos corruptos: los buques chinos obtienen recursos marinos a cambio de acuerdos que prevén inversiones, desarrollo industrial y generación de exportaciones para el país signatario”.


El reportaje también destaca que estas flotas pesqueras reciben un subsidio estatal de más de mil millones de dólares al año, además de otros subsidios destinados a la construcción de barcos y su modernización tecnológica. También, envían buques hospitales para que las tripulaciones se mantengan más tiempo en altamar.


Empero, China no es único país en subsidiar buques pesqueros, puesto que, como lo indica el reportaje “Japón destina el 20% de todos los subsidios a los combustibles para la pesca; España el 14%” y le seguirían China, Corea del Sur y Estados Unidos.


Aparte del problema que significa la depredación marina, existe la complicación que representa la contaminación. La inmensa flota estacionada en el corredor entre las ZEE produce colosales cantidades de desechos que son arrojados al mar y perjudican al ambiente.


Luis Suárez, director ejecutivo de la ONG Conservación Internacional Ecuador, explica que hay más amenazas para la vida marina de Galápagos, “asociadas a la introducción de especies, que también podría darse con esas flotas, porque son gigantescas y arrastran aguas que pueden traer especies de otros lugares”.

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